¿SON INOCUOS LOS CIGARROS ELECTRÓNICOS SIN NICOTINA?

   Desde hace relativamente poco tiempo, estamos asistiendo a un nuevo fenómeno de consumo: los cigarros electrónicos o “e-cigs”. De forma resumida, diremos que se trata de cilindros con forma de cigarrillos o pipetas, que, según sus productores, empresas comercializadoras o distribuidoras, permiten “vapear”; es decir: la inhalación del producto que se haya en el interior del cigarro, es expulsado al exterior en forma de vapor. Existe una amplia gama de productos (líquidos) para rellenar el cigarro, que varían por sus sabores, aromas, niveles de concentración de nicotina e incluso por la presencia (supuesta) o no de ésta -nicotina- en el mismo. Independientemente de aquellos cigarros que contienen nicotina, y que están siendo utilizados con la pretensión bien de dejar de fumar, bien para reducir la cantidad de “cigarrillos tradicionales” consumidos (a éstos les dedicaremos otro artículo), hasta este Servicio de Prevención han llegado inquietudes relacionadas con los “e-cigs” libres de nicotina, de diversos y atractivos sabores y que se vienen comercializando en multitud de establecimientos (bazares, etc.):

 

     ¿Son inocuos estos productos?
     ¿Se pueden vender libremente a menores de edad?
     ¿Existen riesgos de que se conviertan en inicio de consumo de tabaco?.          


          ¿Son inocuos estos productos?

1.- Aunque, obviamente, no es lo mismo el humo (el del tabaco contiene más de 3000 sustancias químicas diferentes) que el vapor, éste último no sale de la nada: lógicamente, debe de existir un mecanismo físico y/o químico, en el tubo, que produzca el vapor.

2.- La composición genérica de los cigarros electrónicos, aunque tan sólo sea para crear el efecto “vapor” (densidad, estabilización, etc.), contiene glicerina, propilenglicol y agua destilada, entre otras muchas sustancias.

3.- Entendemos que no pueden ser considerados, en ningún momento, como producto similar a las “chuches” (chicles o similares), bajo el argumento de que lo único que se extrae del producto son sabores, olores, etc.).

4.- En el Portal Sanitario de la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia, podemos encontrar la siguiente información:  

      Un informe de la OMS, publicado en 2009(1), coincide...en señalar que:

     a) Los cigarrillos electrónicos sin nicotina contienen entre sus componentes tóxicos y sustancias potencialmente dañinas (como las nitrosaminas).

     b) Son numerosas las marcas existentes, con disolventes, aromatizantes y vaporizantes diferentes y que su composición exacta no es bien conocida.

    c) Casi todas las marcas de cigarriillos electrónicos incorporan en su composición propilenglicol, y que no hay estudios sobre los efectos de la exposición a esta sustancia inhalada a largo plazo.

    d) Así mismo el informe de la OMS(1) advierte que, en una evaluación realizada por la FDA (Foods and Drugs Administration, EEUU) en 18 marcas de cigarrillos electrónicos, no coincidía la cantidad de nicotina encontrada con la declarada y que incluso había presencia de nicotina en cigarrillos publicitados como libres de nicotina.

5.- A modo de ejemplo, esta es la composición de líquido recargable sin nicotina, con sabor a frutos secos: methyicyclopendan-1,2 dione, vanillin 2,3,4,5,6-tetrametyilpyrazine, acetylpyrazine, 2-methylbutyraldehyde, tabanone, ethanol, 2-methyl butyricacid, benzyalcohol, piperonal, peach aldehyde, rose oil, 1,2-propylene glycol, aromatic extract.

6.- Del listado anterior, obsérvese que el producto contiene “ethanol” (alcohol etílico). Por otra parte, se menciona “aromatic extract”, sin especificar cuales son esos extractos.

 

           ¿Se pueden vender libremente a menores de edad?

7.- En cuanto a normativa, actualmente no existe, en nuestro país, una regulación específica para este tipo de productos. Se les aplica la normativa general de bienes de consumo. Eso quiere decir que se mueve en márgenes suficientemente amplios, ya que mientras no se consideren como productos nocivos desde el punto de vista de la Salud (y, para ello, obviamente, es necesario que quede demostrada científicamente la toxicidad de un producto), éste se podrá seguir dispensando sin limitaciones en cuanto a edad, características de los establecimientos -dentro de un rango determinado de autorización, claro está-, etc.

8.- Igualmente, este “limbo legal” incide en el espacio educativo: Aquellos centros escolares que entiendan que deben prohibir el consumo de estos productos, deberán afinar para justificar su decisión, incluyéndola, si así lo estimasen oportuno, en el apartado dedicado a Convivencia dentro de su Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF).

 

          ¿Existen riesgos de que se conviertan en inicio de consumo de tabaco?.

 

9.- Nuestra opinión es que, al ser un producto que guarda significativas similitudes respecto al acto de fumar tabaco en su formato clásico), podría facilitarse un acercamiento a esta segunda situación (de hecho, sólo con pasarse al recambio que incluye 6 mg. de nicotina, se introduciría una sustancia adictiva “per se”). Podría predisponer a situaciones de hábito de la acción de “vapear” (la estructura del producto, la acción de la inhalación-exhalación, si no del humo, sí del vapor), el tener el e-cigarro entre los dedos (las personas fumadoras sabrán, por experiencia, que tras dejar el tabaco “físicamente”, queda un proceso de “deshabituación” en el que hay que olvidarse de “tener el cigarro en las manos), sin demasiado parecidas al hecho de fumar, como para que sean totalmente infravaloradas como posibles precursoras del inicio del hábito tabáquico. Al margen de ello, es necesario advertir de que el fenómeno del proceso de abuso y/o adicción no sólo está asociado al consumo de drogas (en este caso, tabaco); sino que se trata de un proceso complejo, que puede estar asociado a otras situaciones, instrumentos, personas, sustancias, etc.

10.- Además, este fenómeno está alertando sobre la reversibilidad de una percepción social que, en los últimos años, estaba ayudando a la reducción epidemiológica del consumo de tabaco. La permisibilidad social hacia el consumo de estos productos “similares” podría volñver a convertirse, nuevamente, en un factor de predisposicón para el inicio en su consumo, tanto de éstos, como de tabaco.


Referencias: ( 1 ): “Study Group On Tobacco Product Regulation. Report on the scientific basis of tobacco product regulation: third reportof a WHO study group. WHO 2009 (WHO:Denominación en ingles de la Organización Mundial de la Salud) 

 

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